diumenge, 6 de març de 2011

Igual aquí, en Lima y en Japón

Quizá ésta viñeta, así a primera vista, no tenga mucho sentido, por eso me dispongo a explicarla: Cuando he comenzado a hacerla no he dudado en ningún momento de lo que sería mi dibujo de cuando yo tenía 3 años, puesto que mi infancia ha sido así, y mis dibujos también... Pero a la hora de hacer el dibujo de ese niño desafortunado que, muy posiblemente, no haya tenido las posibilidades que yo tuve y tengo, he borrado muchas veces el boceto inicial. En un principio me planteé hacerlo como a todos nos viene a la cabeza: un lugar pobre, oscuro, sin recursos... pero algo después, curiosamente, me he replanteado el "por qué" hacerlo de esta manera... ¿Por qué quitarle la ilusión a un niño que, con algo de buen humor y un trozo de pan, sea muchísimo más feliz que yo? Si bien está claro que nuestras realidades no son las mismas, por suerte o por desgracia yo estoy aquí y él allá, pero nuestras ilusiones, nuestras vistas al futuro, nuestras aspiraciones o incluso pensamientos pueden ser iguales y por qué no, aún mejores los suyos que los míos. Así que no le he encontrado sentido hacerlo como todos lo haríamos, pues hay que tener en cuenta que las realidades son realidades con tres, cuatro, o nueve años, pero en lo que a la imaginación y esperanza se refiere es igual aquí, en Lima y en Japón.
Marina. 3 ESO, IES Azud de Alfeitamí

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