dijous, 7 d’abril de 2011

Extraños en el mundo

Vamos a alquilar una casa -y quizás comprarla- donde crecí. Cuando era pequeño, escúchame bien, los pájaros conmigo cruzaban miradas, veía al espantapájaros atónito, como inmóvil, mirar al horizonte sin lograr distinguirlo. Donde no exitían ventanas, porque todos poseíamos la libertad que unía hablar, actúar y pensar. La conspiración no era más que palabra sorda que inventaron aquellos para que no formara parte de nuestros recuerdos ni memoria.  Sin explicación alguna, yo no la encuentro, ahora estamos aquí, como si nada, relatando historias de un mundo al que, a pesar de no ser mío, le tengo mucho aprecio, y más a sus extraños, aquellos que luchan por la paz total, por la no guerra, por un lugar libre y no contaminado, aquellos que luchan de manera altruista, por amor al arte, por amor al resto de la humanidad, por amor a ellos mismos, por amor a todas y cada una de las cosas que con ellos habitan en ese tal planeta llamado Tierra. Esos que parecen seguros de cuál es su rumbo..

Ayúdame a recoger y sube a la nave. Vamos de vuelta.


A pesar de las mil cosas en contra de los humanos, de la Tierra, del uso de los recursos hemos de tener claro que nosotros mismos somos humanos, y como tales, cometemos errores, incluso los cometemos adrede... Pero y qué... ¿No quedan los extraños? Todos caemos en el mismo saco cuando hacemos mala referencia a la humanidad. ¿Y los que luchan día sí, día también por un mundo mejor para todos de manera altruista? Somos humanos, y como tales, todos podríamos ser los "extraños" para conseguir un mundo mejor.

Alguien que haya vivido en este mundo, al recordarlo, no lo rechazará ni malpreciará, pues es el único que tenemos...




Entrada de Marina. 3 ESO, IES Azud de Alfeitamí

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