dimecres, 26 d’octubre de 2011

Diversidad

"Llevaba tiempo en ese taller, mejor dicho, llevaba tiempo encerrada en una habitación de ese taller, sabía que no estaba sola, pues oía ruido, mucho ruido, sobre todo de noche. Quería salir cuanto antes de ese cuarto para ver quiénes compartían lugar de trabajo conmigo sin yo saberlo.
Un buen día el artesano abrió la puerta, y un rayo de luz iluminó la que fue mi habitación, me cogió y me llevo hasta la mesa de herramientas dejándome al lado de 24 compañeros más, todos de aspecto muy simpático, aunque tímidos a la vez. Yo contaba años sin mediar palabra y lo único que quería conseguir era reír, por fin conocí a mis amigos. Cuánto les había echado de menos sin conocerlos.
Pasamos horas y horas juntos todos, yo escuchando sus maravillosas historias, como cuando a Destornillador le descubrieron hablando, quizá por eso lo hacían tan bajito, y ellos viendo mi asombrada cara.
Llegó la noche, las herramientas hablaban mucho más fuerte, se colocaron en círculo y me explicaron qué harían ahora que yo estaba con ellos. Un reloj, extrañada les pregunté que qué era eso y ellas me dijeron que servía para medir las horas, minutos y segundos y que, con él, podríamos contar el tiempo que compartiríamos. Dijeron que me habían estado esperando durante mucho tiempo, pues sin mí no tenían las manillas del reloj, ni siquiera podían construir una base. Yo estaba muy contenta, había descubierto que no era inútil y que los demás me necesitaban para algo, que me querían tal y como era, porque de otra manera no les serviría. 
Alguna vez el martillo no quiso trabajar porque se enfadó con los clavos, pero entre todos pudimos convencerles pues sin ellos nuestro proyecto nunca terminaría. Nos necesitábamos los unos a los otros, como los humanos necesitan respirar, pues igual, porque si cualquiera de nosotros faltaba nuestro proyecto ya nunca sería nuestro."
Marina

2 comentaris:

  1. Marina, estem llegint el teu text en una classe de 1r d'ESO i ens agrada molt. Gràcies per donar-nos les teues paraules.
    Ana

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  2. Moltes gràcies a vosaltres. M'agradaria molt que els xiquets de 1r d'ESO ho entengueran bé, perquè el paral·lelisme amb la vida real, si s'entén pot ser molt bonic. O així em pareix a mi.

    Moltes gràcies, de veritat.

    Marina

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