divendres, 26 d’agost del 2011

Obrim en Bolivia

Fernández Alonso, Bolivia






Pachamama

Taller de viñetas en Fernández Alonso, Bolivia







































Ya no hay vagón que valga.


Y entonces me dijeron que debía de entrar a una especie de cueva oscura, honda y misteriosa inmediatamente, sólo contaba seis veranos y éste sería el peor sin duda alguna, no me gustaba nada cómo sonaban todas las cosas que me decía aquel hombre vestido de negro impoluto, hablaba muy rápido, como si quisiera que no le entendiera y, efectivamente, yo no conseguía descifrar todas las palabras que salían de ese desconocido. Tenía mucho miedo, y lo tengo todavía, a pesar de estar perdiendo aquí ya más de cinco años de mi vida, si así se le puede llamar, a pesar de conocer todos los recobecos de éste agujero negro que me absorbe más de doce horas diarias quitándome años de mísera existencia, porque eso no me salva de que un día caiga la galería entera encima mía, y los minerales que ahora hacen que puedan pagarme el poco dinero que me pagan me maten al aplastarme. Me dijeron hace no mucho que tres de los mineros que trabajaban en el turno de día habían muerto, dos de silicosis y el último por falta de oxígeno al encontrarse con una bolsa de gas en un galería muy pequeña.

Hakan ya había leído bastante por hoy, cerró el libro y lo dejó en la estantería de la derecha fue hacia la habitación de Auki, su hermano menor, a darle las buenas noches y su correspondiente beso, pasó también por la habitación de sus padres hasta terminar en el salón, desde donde se contemplaba la montaña en la que ninguno de ellos tendría que ser explotado laboralmente ya que estaba todo controlado y en las condiciones correspondientes después de todas las manifestaciones y trabajo de los habitantes del lugar y ONG's solidarias de otros países y otros muchas personas más, con la sonrisa dibujada en la cara esperó a que terminara de ponerse el sol y se fue a dormir.
Al día siguiente Hakan volvió a coger el libro y encontró en la última página la viñeta adjuntada y no se le ocurrió mejor manera de celebrar que habían conseguido que nadie más viviera así que ir a montar en la montaña rusa, que ya no a la minera.

Marina


Noticia: La mina como escuela (http://www.fronterad.com/?q=mina-como-escuela&page=0,0&pagina=2 )
Hacia las seis de la tarde, la montaña empieza a escupir hombres azules. Salen de las bocaminas, rebozados de polvo de estaño, levantan la cara hacia la luz y enseguida la agachan, deslumbrados. Caminan cabizbajos, sin quitarse el casco, arrastrando las botas por la gravilla, en silencio. 10.000 mineros bajan como hormigas por las laderas del Cerro Rico hacia la ciudad de Potosí. En un pedregal a 4.300 metros de altitud, en la caseta de adobe donde vive con su familia, Abigail Canaviri Canaviri se calza el casco, la lámpara frontal y las botas de goma. Esta niña de 14 años espera a que salgan los mineros para entrar a trabajar toda la noche bajo tierra. (...)
Abigail tiene miedo de que se le voltee el carro, cuando se lanza en los tramos cuesta abajo y ella intenta retenerlo. Tiene miedo de los lugares tan estrechos en los que apenas hay sitio para la vagoneta y ella tiene que agacharse, empujar y avanzar “como lagarto”. Miedo de los dolores en la espalda y los brazos. De la silicosis: un médico le dijo que debe dejar la mina para que no le ocurra como a su papá, que por la noches reventaba en un terremoto de toses, underrumbe de alveolos, una sacudida de costillas que lo doblaba en dos. Su papá escupía pedazos de pulmón sanguinolentos. Y murió ahogado cuando ella tenía ocho años. Abigail también teme que algún minero borracho la viole: dos amigas suyas de 12 y 13 años ya han tenido bebés por este motivo. Pero le empuja otro miedo mayor: el miedo al hambre. “Hace pocos días murió un bebé en Pailaviri porque no tenía qué comer”, dice. Y piensa en su hermano de cuatro años. (...)
La historia de doña Margarita, la madre de Abigail, es la de tantas viudas de mineros: al morir el marido y quedarse sin ingresos, tuvo que abandonar su vivienda y subir con los cuatro hijos a una caseta de adobe en la ladera pelada del Cerro Rico, a 4.300 metros, junto a la bocamina. La caseta es un refugio de seis metros por dos y medio, un cuartucho lóbrego, sin ventanas, cubierto por una chapa de cinc agujereada. Los vendavales del Cerro silban en las rendijas de las paredes, apenas tapadas por cartones y plásticos. Las goteras suelen embarrar el suelo de tierra, donde se aprietan los sacos con la ropa de la familia, una mesita con una cocina de gas y la cama donde duermen Abigaíl, su hermano y su madre, menos apretados desde que los dos hermanos mayores emigraron a Porco y Oruro para buscarse la vida. En esta casa comen maíz hervido, papas y arroz. Y acarrean
el agua potable desde una cisterna cercana. En eso están mejor que otras familias, todavía acostumbradas a usar las aguas cargadas de metales que fluyen por la ladera.(...) El empeño de Abigail es asombroso: cuando sale de la mina, después de trabajar toda la noche, no se mete en la cama sino que acude a la sede de Cepromin para desayunar y hacer las tareas del colegio, al que asiste algunas tardes. “Tengo que estudiar para tener una profesión. Es la única manera de sacar a mi mamá y a mi hermanito de la mina”, explica, mientras sorbe un puré de verduras. Con sus manos de minera, curtidas, agrietadas y teñidas por el polvo de estaño, hojea libros ilustrados de Disney y detiene la mirada en los vestidos de Cenicienta o la Bella Durmiente. Le quedan por delante cuatro cursos para sacarse el bachillerato. Suspira: “Pero la escuela se me hace difícil. A veces me quedo dormida”.

Latinoamérica

Soy, soy lo que dejaron, soy las sobras de lo que te robaron, un pueblo escondido en la cima, mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima, soy una fábrica de humo, mano de obra campesina para tu consumo, en el medio del verano, el amor en los tiempos del cólera, mi hermano!
Soy el que nace y el día que muere, con los mejores atardeceres, soy el desarrollo en carne viva, un discurso sin saliva, las caras más bonitas que he conocido, soy la fotografía de un desaparecido, la sangre dentro de tus venas, soy un pedazo de tierra que vale la pena, una canasta con frijoles.S oy Maradona contra Inglaterra anotándole dos goles. Soy lo que sostiene mi bandera, la espina dorsal de mi planeta, en mi cordillera. soy lo que me enseño mi padre, el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América Latina un pueblo sin piernas pero que camina. Tú no puedes comprar al viento, Tú no puedes comprar al sol Tú no puedes comprar la lluvia
Tú no puedes comprar al calor Tú no puedes comprar las nubes Tú no puedes comprar mi alegría Tú no puedes comprar mis dolores. Tengo los lagos, tengo los ríos, tengo mis dientes pa cuando me sonrío, la nieve que maquilla mis montañas, tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña, un desierto embriagado con pellotes, un trago de pulque para cantar con los coyotes, ¡todo lo que necesito! Tengo a mis pulmones respirando azul clarito, la altura que sofoca, soy las muelas de mi boca mascando coca, el otoño con sus hojas desmayadas, los versos escritos bajo las noches estrelladas, una viña repleta de uvas, un cañaveral bajo el sol en cuba, soy el mar Caribe que vigila las casitas, haciendo rituales de agua bendita, el viento que peina mi cabello, soy todos los santos que cuelgan de mi cuello, el jugo de mi lucha no es artificial porque el abono de mi tierra es natural. ¡Vamos caminando, vamos dibujando el camino! Trabajo bruto pero con orgullo, aquí se comparte lo mío es tuyo, este pueblo no se ahoga con marullos, y si se derrumba yo lo reconstruyo, tampoco pestañeo cuando te miro, para que te recuerdes de mi apellido, la operación cóndor invadiendo mi nido, perdono pero nunca olvido, ¡oye! Vamos caminado, aquí se respira lucha.Vamos caminando, yo canto porque se escucha.Vamos caminando, aquí estamos de pie. Que viva Latinoamérica. ¡No puedes comprar mi vida!

La abuela grillo

La abuela grillo. Adaptado de un mito ayoreo

Caminando

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve, para caminar.
Las palabras andantes. Eduardo Galeano.

Las awichas

Las Awichas (Bolivia 2005). Las Awichas, que significa “abuelas” en Aymara son un colectivo de mujeres y hombres mayores que decidieron crear en 1985 una casa-residencia autogestionada en el Pampahasi, en La Ciudad de El Alto, ante la falta de asistencias por parte del Estado. Todas ellas, y algunos de los hombres que recientemente han entrado a formar parte del colectivo, hablan de sus preocupaciones y esperanzas y explican cuál es el objetivo de su organización que, según sus palabras, es facilitar un envejecimiento saludable integral en el marco de la autonomía y respeto a sus tradiciones.

Las Awichas from ACSUR - Las Segovias on Vimeo.

Tentayapi, el pueblo intacto

Tentayapi, el pueblo intacto. Ubicada en el corazón de las seranías del Chaco Boliviano, la comunidad Ava-guaraní de Tentayapi, el último pueblo, conserva el legado cultural de un pueblo diezmado por la colonia y la guerra. Su resistencia al ingreso de la escuela o la iglesia se ve amenazada ahora por el ingreso de compañías petroleras como Repsol YPF, que ya explota millones de metros cúbicos de gas en el vecino Campo Margarita. La voz de Tentayapi es unánime: "No queremos petróleo en nuestro territorio". Filmado en junio de 2005 en el Territorio Comunitario de Orígen Tentayapi.

Dudas



Un verano de cine, Altea.

dissabte, 6 d’agost del 2011

Obrim una Finestra al món gana el premio Vicente Ferrer de Educación para el desarrollo

 Ací podeu veure els centres premiats i ací la seua publicacio al BOE.
Hem obert una finestra al mon i hem crescut,
som moltes persones, som diferents i treballem juntes.
La nostra mirada va mes enllà de nosaltres.
L'IES Altaia va presentar -en representació de tots els centres participants- el projecte OBRIM al premi d'educació per al desenvolupament del MEC.
I hem estat seleccionats!.
Som tots nosaltres, el treball de tos i totes, el que ha merescut aquest reconeixement.
Per tot aixo, ENHORABONA!